La Coctelera y amigos

Hay veces en que las palabras sobran... No hay más que decir y nos empecinamos en querer saber más, cuando ya está todo dicho.

Los retales de vida de los que disponemos son suficientes para recomponer El tejido de la vida, los sueños rotos, los corazones fragmentados... Pero las lágrimas saladas que inundan nuestro corazón partio nos ciegan impidiéndonos ver más allá, nos nublan la vista y dónde no llegan los ojos, por medio de Palabras retorcidas, intentamos alcanzarlo con la mente, esa mordaz carroñera que se nutre de nuestros malos momentos..

Encuéntrame aquí, así, enfrentado al abismo. Ocupamos el tiempo que nuestra ceguera no consigue llenar, llevándonos sin remedio hacia el torbelllino de conclusiones erráticas que la razón nos ofrece, olvidando que en el amor, jamás debe imperar sobre el corazón.

Conclusiones mentirosas, falsas esperanzas, mensajes erróneos, y, así, un sinfín de círculos viciosos que no dejan de ser más que eso, un vaivén infinito de tropiezos con las mismas piedras. Deja que vuelen tus sentimientos, hazle la maleta del olvido a los malos pensamientos, llora lo que debas, expúlsalo de tus adentros, vomitalos para quedarte limpio y poder volver a empezar...

Retomar el camino de la vida, para con la bolsa vacía poder llenarla de Estrellas verdes, Colores espranza que te lleven al jardín del edén, hacia el nuevo amor que llega, tarde o temprano, a reactivar nuestro pálpito más olvidado, para resurgir cual ave Fénix de las cenizas del desamor y volar como un Ángel de alas blancas hacia el limbo de la felicidad.

Planeando el Nurazul cielo, nos encontramos con esa Hada sonriente que nos guía hacia los orígenes de todo ser, tal como los Relatos de Eva y Adán, para de nuevo empezar a restablecer nuestro camino. Andaduras de Un blog diferente, relatos de pasión desenfrenada de Erika Washington, océanos por navegar con el nuevo barco de la felicidad, todo ello regado del color sépia de los buenos recuerdos que nunca debemos olvidar.

Infinitos besos de miel para todos vosotros, GRACIAS... por todo...

Bampi, el iluso errante